
A pesar de tener fama de estúpido, el ganso muestra señales de gran sensibilidad e inteligencia. Muchas especies se emparejan de por vida y la muerte de un ser querido provoca un comportamiento muy similar al nuestro. Graznan lastimeramente, dejan de comer, se encorvan y pueden permanecer así durante meses. Si un ganso es alcanzado por un disparo, su pareja se queda a su lado velándolo. Las parejas que se reúnen llevan a cabo una “ceremonia”, una combinación de baile y canto que reafirma su unión.
Aunque los gansos de granja apenas vuelan, los salvajes son estupendos aviadores de largas distancias. Seis millones de gansos azules recorren dos veces al año los 6.437 kilómetros que separan el Ártico del Golfo de México. El ánsar indio migra desde el Asia Central a la India por encima del Himalaya, a una altura de 8.800 metros.
Los gansos fueron domesticados hace, aproximadamente, 3.000 años, en el antiguo Egipto, a partir del ánsar gris o común. El asunto tuvo más que ver con el sexo que con la comida. Los ánsares salvajes fueron los protagonistas de muchos ritos de fertilidad en el mundo antiguo, y la grasa de ganso se consideraba un potente afrodisíaco.
Durante siglos se pensó que los gansos salían de los percebes alcanzaban las costas, adheridos a las maderas a la deriva, y que también llegaban desde el Ártico. Y todo porque nadie los había visto jamás aparearse o poner un huevo. La Iglesia católica también cayó en la confusión. Algunas diócesis permitieron el consumo de ganso en Cuaresma porque eran “peces”; otras, porque no nacían de la “carne” y, por lo tanto, eran una especie de vegetal o fruto seco. El papa Inocencio III prohibió el consumo de ganso en Cuaresma en el año 1215.
Datos extraídos de: “El pequeño gran libro de la ignorancia (animal)
Autores: John Lloyd y John Mitchinson
Imágenes de Franziska

Alcalá de Henares, 27 de Julio de 2009
Una colaboración para "La gatita rebelde" de Hilda Breer
Gracias, querida Hilda, por brindarme esta oportunidad de entrar en contacto con tu grupo de amigos.